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No se te ocurriría ir a una cita romántica pretendiendo seducir con olor a sobaco, aliento de ajo y la ropa sucia, ¿verdad?

Pues eso es lo que hacemos cuando presentamos textos mal redactados.

Oye, y si crees que para ligar no necesitas buena letra, ¡cuidado! Un estudio realizado en el 2017 por la plataforma de citas Match.com (en España, Meetic) reveló que el 39 % de los encuestados elegía a sus parejas por su escritura cuidada. Antes que por la sonrisa y la ropa.

En otro estudio similar se desveló que el 75 % de los hombres y el 88 % de las mujeres juzgan los perfiles en esas plataformas atendiendo a lo bien que estén escritos. Resulta que los de mejor ortografía y gramática inspiran más confianza a la hora de tener una cita.

Confianza. Esa es la clave de la buena escritura.

Si escribes bien, pareces más de fiar.

Escribir bien es de guapas (y educadas)

¿Sabes que escribir bien es de guapas y no de maníacos?

Muchos talibanes ortográficos no recuerdan (si es que lo supieron alguna vez) que la buena ortografía no va de cumplir las normas porque sí. No es una cuestión de esnobismo ni de mirar a los demás con desdén.

Es justo lo contrario.

La ortografía es cortesía.

La ortografía y la gramática, el escribir bien en general, va de establecer lazos entre dos partes que comparten un código para entenderse mejor. En definitiva, va de facilitar la comunicación.

La buena escritura es, por lo tanto, buena educación y respeto por la otra parte.

Si escribir no es lo tuyo, estás poniendo pequeñas barreras con tu interlocutor sin darte cuenta. Y si escribes mal, lo sabes y te da lo mismo o incluso lo justificas, estás faltándole al respeto.

No querrás faltarle el respeto a quien te quieres ligar.

Y, por supuesto, tampoco a quien quieras venderle algo.

¿Qué efectos tiene la mala escritura en un negocio?

La gran Maïder Tomasena habló hace poco de usar el copywriting en los perfiles de las webs de citas para venderse mejor y encontrar a la pareja ideal.

Puede que eso no te interese ahora, pero si estás leyendo esto aquí, seguramente sea porque tienes un negocio en marcha y quieres conseguir clientes.

En ambos casos se trata de hacer tilín. Las herramientas son las mismas: internet y la palabra. ¿Sabes si están bien escritos los textos de tu página web, tu blog, tus correos, las redes sociales o los informes que redactas para tus compañeros, subordinados o jefes?

¿Seguro que estás causando la mejor impresión?

Estas son las consecuencias de tener textos que flaquean.

Dificulta la comunicación

Si crees que los textos con faltas y erratas no importan, parate a pnsar si bas a ler sta frase mas lnto o rapído más mejor i kon mjor conprencion que si estuviera escrita de la manera correcta.

Sí, es un ejemplo llevado al límite (aunque muy real).

Sin embargo, está demostrado que los textos que fallan en estructura, gramática y ortografía se leen con mayor dificultad y se comprenden peor. La idea no llega al lector, si es que termina de leerlo todo.

Para encontrarse con ese problema no hace falta llegar al extremo de ese ejemplo. Cualquier detalle fuera de lo normal reduce la legibilidad.

Cada segundo que inviertes en escribir mejor es un segundo menos de esfuerzo de comprensión que le regalas a tu interlocutor.

Por si no lo sabes, se ha comprobado que el internauta (tú, yo, todos) dedica unos 2-6 segundos en decidir si va a leerse tu texto. Ese es el tiempo que le concedemos para convencernos de seguir leyendo.

Así que, si tu web o el correo de tu campaña de email marketing me dificulta la lectura, no voy a dedicarle ni un segundo más. Es un hecho.

¡Asegúrate de escribir con meticulosidad!

importancia ortografía empresa

Genera desconfianza

Del mismo modo que un comercial/ligue aseado y educado va a convencerte mejor que uno desaliñado y grosero, un texto bien escrito es más efectivo que uno con faltas y erratas.

Las fichas de producto mal traducidas o con faltas de ortografía tienen menos ventas. Una web con erratas causa rechazo. Un blog difícil de leer es abandonado bien rápido.

Un anuncio en Facebook Ads con errores causa mala impresión. Y has pagado por él.

Los textos descuidados reducen la credibilidad del negocio, dan mala imagen y causan la impresión de menor profesionalidad.

Ciertas pruebas realizadas con tiendas en línea indican que las ventas pueden caer un 50 % cuando las fichas de producto están mal escritas. Los consumidores queremos tiendas que inspiren profesionalidad.

Con lo que cuesta generar confianza en internet, en tiempo y energía, ¿te vas a arriesgar por un quítame de ahí esa hache? ¡Repasa tus textos y gánate a tus visitas!

Crea confusión

Una mala estructura, el uso innecesariamente complejo y largo de las frases, una expresión dificultosa y retorcida y, el uso incorrecto, de la puntuación, la lectura y la comprensión del texto que quieres hacer llegar la dificultan extraordinariamente como con este párrafo ahora te ha pasado.

importancia ortografía empresa interrogación

Pon mal una coma y, de pronto, tu empresa ha perdido miles o millones de euros.

Expresa mal una idea y, de pronto, tus clientes confusos te avasallan con devoluciones, quejas o demandas.

Escribe sin claridad y, por no pararse a descifrarte, tus prospectos pasarán de ti y de lo que ofreces.

Manda un correo a tus compañeros con instrucciones confusas y observa cómo llega el caos a tu empresa.

¡Parate, respira, tómatelo con calma y relee lo que redactes! ¿Entra a la primera y con claridad? ¡Bien!

Estropea el posicionamiento

Puede que te hayas gastado un pastizal en profesionales del SEO que han conseguido posicionarte en la primera página de Google.

Pero si los textos que hay en tu página parecen salidos de Google Translator o hay faltas de ortografía… mal. Tan rápido como llegan las visitas, abandonan y se van.

¡Tanta inversión para nada!

Si en tu web hay redacción SEO, captarás visitantes que además se quedarán a leerla. Eso mejora tus posibilidades de conseguir seguidores, suscriptores o ventas. Y esa permanencia y recurrencia de las visitas es de agrado del temido Google.

Y, por cierto, Google premia a las webs bien escritas y más que lo hará en el futuro, ya que la tendencia es a favorecer el contenido de calidad.

En conclusión: mima tus textos

Quizá te vaya la anortografofilia, pero ten por seguro que al 99 % de tus lectores no. Cuando la cosa va de éxito empresarial, más te vale contentar a tu público.

La buena redacción se consigue con la práctica y con la atención a lo que se hace. Es darle un poco amor a las palabras, fijarse, preguntarse, dudar, comprobar, corregir y mejorar.

En definitiva, es respetar el tiempo que los lectores van a dedicarte. Un tiempo en el que los atraparás por lo que dices y por cómo lo dices. ¡Aprovecha esos minutos y dales buena letra!